Por fin he conocido La Gran Belleza

La Gran Belleza (Paolo Sorrentino, 2013).

Para cualquier amante del cine clásico italiano, encontrarse con esta película es una bendición. Han podido disfrutar viendo películas como La Dolce Vita (Federico Fellini, 1960), Amarcord (Federico Fellini, 1973) o de la época neorrealista, Milagro en Milán (Vittorio de Sica, 1951) o El limpiabotas (Vittorio de Sica, 1946). Cada una de estas películas transmiten sensaciones que vuelves a sentir cuando ves La Gran Belleza.

Tiene todo lo que puedas pedirle a una gran película y todavía más, pues está cuenta con la esencia de la vida.

Empecemos hablando del personaje principal, Jep Gambardella (Toni Servillo), su presentación inicial tras haber observado la fiesta durante varios minutos es cuanto menos, espectácular, ya te despierta simpatía y por qué no decirlo, admiración. Tras los primeros diez minutos del filme ya estas perdido en el encanto que el director tiene preparado, has caido en la Gran Belleza.

La trama siendo en apariencia muy básica, encierra tras de sí, una infinidad de temas atemporales como son la soledad, la amistad, las expectativas unidas a la decepción, religión, prostitución, la magía de la vida, la busqueda de la inspiración por parte de Jep. Aunque lo que realmente llama la atención es la mirada al pasado, a lo vivido, lo que no vuelve. Recordar el ayer, la juventud, el primer gran amor y de la manera que lo hace Jep Gambardella, uno tiene que sentirlo, al menos parecido. Vemos a la alta sociedad de Roma, superficial y fría pero a la vez atrayente donde Jep se mueve como pez en el agua. Los personajes están escogidos a la perfección, personajes que desde fuera pueden parecer felices pero que por dentro están perdidos, cada uno con sus problemas personales. Cuando ves un plano, ves una pintura en movimiento, que con el paso del tiempo, convierte la película en una obra de arte actual. Observamos una Roma preciosa y a la vez oscura. Una ciudad fascinante que oculta la cruda realidad.

La música enlaza con las imagenes con una convicción que asusta, por poner un ejemplo con la canción Arvo Pärt My Heart's in the Highlands Else Torp and Christopher Bowers, unido a la suavidad de los movimientos de la cámara hacen que verlo sea un espectaculo visual sin comparación. Para esto hemos venido aquí, como realizador sueñas con algún día hacer algo parecido a lo que Paolo Sorrentino consiguió con esta obra de arte.

Se podría hablar de la película durante días pero, como bien dicen en la película, al final todo en la vida es un truco. Pasen y disfruten de esta maravilla, la vida en ciento veintidos minutos. Paolo Sorrentino tiene el control y qué manera de tenerlo.

Trailer de La Gran Belleza

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